*NUEVE AÑOS
DESPUÉS*
Ya era hora de que pudiera volver a casa
definitivamente, como he odiado pasar estos nueve años de España a Flandes y de
Flandes a España
-Alteza, ya
estamos llegando
-Muy bien - le dijo al conductor del carro que llevaba de vuelta a la corte a
Elena, su dama de compañía desde que tenía memoria, y a ella.
-¿Nerviosa,
alteza?
-Un poco, Elena, no sé cómo me recibirá mi padre, cada vez
tiene un humor diferente. - Elena se había convertido en su confidente, en su
amiga, era como una madre para ella, siempre estaba cuando ella más lo
necesitaba.
-No os preocupéis, alteza, volvéis a casa por fin, no lo
olvidéis.
-vos también volvéis a casa, Elena - dijo ella con una
sonrisa - aunque no sé por qué me da que no vamos a estar aquí mucho, que
digamos
-¿por qué decís eso, princesa?
-no lo sé, Elena, pero tengo ese presentimiento
Para cuando llegaron a la corte, ya había anochecido y esa noche se celebraba el cumpleaños del hombre de confianza del rey, el cardenal de Toledo.
-Majestad, señores, señoras - interrumpieron - su alteza real, la princesa María de España - anunció. Acto seguido todos los presentes se levantaron para dar la bienvenida a la princesa mientras su padre iba a su encuentro
-Padre - dijo ella haciendo la reverencia
-Hija, me alegra verte por fin aquí. Luego hablaremos. Debes de estar cansada y hambrienta.
-¿por qué decís eso, princesa?
-no lo sé, Elena, pero tengo ese presentimiento
Para cuando llegaron a la corte, ya había anochecido y esa noche se celebraba el cumpleaños del hombre de confianza del rey, el cardenal de Toledo.
-Majestad, señores, señoras - interrumpieron - su alteza real, la princesa María de España - anunció. Acto seguido todos los presentes se levantaron para dar la bienvenida a la princesa mientras su padre iba a su encuentro
-Padre - dijo ella haciendo la reverencia
-Hija, me alegra verte por fin aquí. Luego hablaremos. Debes de estar cansada y hambrienta.
-Cansada sí, pero no hambrienta, si me disculpan, me gustaría
descansar y ver a mi hermana.
-Claro, Isabel está en sus aposentos
-Señores, señoras, si me disculpan - y se alejó de allí oyendo halagos hacia su persona y sobre lo buena reina que sería, cosa que a María no le hacía gracia en absoluto.
María llegó hasta la puerta de los aposentos de su hermana y llamó dos veces
-Adelante - dijo una voz desde dentro
-¿Me echabas de menos?
-MARIA! Has llegado antes!
-Lo sé, pequeña, tenía ganas de verte - su hermana pequeña era lo único que hacía que sacara su mejor sonrisa.
-Estás muy guapa, María. Y esto está muy aburrido sin ti...
-Y tú preciosa, como siempre. Y tranquila, que ya haremos algo para que esto no sea tan aburrido - dijo ella riendo levemente-. Por cierto, que me han dicho que falta poco para que alguien cumpla los doce años... - dijo ella con una sonrisa
-Claro, Isabel está en sus aposentos
-Señores, señoras, si me disculpan - y se alejó de allí oyendo halagos hacia su persona y sobre lo buena reina que sería, cosa que a María no le hacía gracia en absoluto.
María llegó hasta la puerta de los aposentos de su hermana y llamó dos veces
-Adelante - dijo una voz desde dentro
-¿Me echabas de menos?
-MARIA! Has llegado antes!
-Lo sé, pequeña, tenía ganas de verte - su hermana pequeña era lo único que hacía que sacara su mejor sonrisa.
-Estás muy guapa, María. Y esto está muy aburrido sin ti...
-Y tú preciosa, como siempre. Y tranquila, que ya haremos algo para que esto no sea tan aburrido - dijo ella riendo levemente-. Por cierto, que me han dicho que falta poco para que alguien cumpla los doce años... - dijo ella con una sonrisa
-Sí! Pero... ¿este año vas a estar aquí?
-Claro que sí! Ya me he perdido muchos cumpleaños de mi hermana pequeña, ¡no voy a perderme ni uno más!
-Bien! - dijo la pequeña abrazando a su hermana-. Oye... María...
-Dime, Isabel.
-¿Tú sabes como es el príncipe Harry con el que me voy a casar?
María se quedó sorprendida, pues sí, lo sabía, lo sabía muy bien, pero no esperaba que su hermana le preguntara eso. A parte, hacía nueve años que no sabía del príncipe Harry.
-Bueno, yo la última vez que le vi, él tenía nueve años y yo siete... me imagino que habrá cambiado.
-Ah... - en ese momento llamaron a la puerta - adelante - dijo la pequeña
-Mis preciosas hijas - dijo el rey entrando por la puerta
-Hola, padre
-María tengo que hablar contigo, espérame en tus aposentos.
-Sí, padre
-Isabel, a la cama, pequeña - dijo mientras de acercaba a ella y le daba un beso en la frente - hasta mañana - dijo y acto seguido llamaron a la puerta las damas de Isabel para acostar a la princesa.
La princesa María, de camino a sus aposentos no paraba de recordar las últimas palabras que le había dirigido en príncipe Harry, nueve años atrás. Puede que ambos fueran muy pequeños, pero ella se acordaba a la perfección de lo que le dijo. Antes siquiera de darse cuenta, ya había llegado a la puerta de sus aposentos, donde la esperaba Elena.
-Princesa, debéis de estar agotada, deberíais acostaros
-Así, es, pero todavía no puedo acostarme, mi padre viene ahora hacia aquí, dice que debe de hablar con... - unos toques en la puerta no le dejaron acabar de hablar - Elena, abre, debe de ser mi padre - dijo y Elena se acercó a abrir la puerta
-Buenas noches, majestad
-Buenas noches, Elena. Si nos disculpas, tengo que hablar con mi hija.
-Por supuesto. Majestad, alteza - dijo y abandonó la estancia.
-María, será mejor que Elena no deshaga tu equipaje, te vas a Inglaterra mañana.